Ahora que recuerdo

Hoy trabajando, me he acordado de rescatar del olvido documentación que me hace faltar para el trabajo y he rescatado este artículo que realicé con un Anthony Weiner que no se imaginaba lo que luego le sucedería:

 

DOMINGO, 17 DE OCTUBRE (Lujan)

La joven presidenta y propietaria de los Miami Sharks (Cameron Diaz) se le quedó cara de contrariada cuando su actual entrenador Tony D’Amato (Al Pacino), después de devolver la gloria a su equipo tras ganar el campeonato, anunció que se iba del equipo y con él, la joven estrella emergente del equipo, Willie Beamen (Jamie Foxx) .

Este domingo cinematográfico no fue muy distinto del que se vivió en el día de ayer en la confluencia de Jamaica Avenue y Woodhaven Street. Y es que esa fue la cara que se le quedó ayer al congresista Anthony Weiner tras conocer a la decena de españoles que hemos venido a ayudar en la campaña del Senador Addabbo, que se convirtió en el principal atractivo del paseo que hicimos en la confluencia de estas calles.

Y es que esta decena de españoles que 2 días atrás estuvieron pegando carteles en
los negocios de Jamaica Avenue, hablando con los tenderos y propietarios de locales,
convenciéndoles de por qué votar a Addabbo y no a Como (oponente republicano), habían preparado un camino que no había realizado el equipo de voluntarios de Weiner.

Y es que Weiner, no está acostumbrado a estas circunstancias. Una persona que fue muy precoz en el ejercicio de la política; desde el año 1985, primero, trabajando en la oficina de un congresista en Washington D.C., desde el 92, como Concejal de la ciudad de Nueva York y más tarde, a partir del 99, congresista de los Estados Unidos ganando elecciones cada 2 años sin apenas oposición con una gestión a sus espaldas muy intensa y exigente. Una persona que lleva más de la mitad de su vida sirviendo a la cosa pública, no puede tolerar no ser el centro de la fiesta y que el foco no esté sobre él, como anfitrión o como invitado ilustre, más bien, no está acostumbrado a ser él quien termine poniendo las copas.

Llegó tan tarde a la fiesta (eso que está de moda, por ser interesante), o mejor dicho, su equipo llegó tan tarde, que cuando entraron, se había acabado. Es como en la canción de Marieta de Javier Krahe, cuando por su santo, le compra una bicicleta a Marieta y ésta ya se había comprado un Rolls, y comenta como se quedó pegado al manillar con mueca de imbécil.

Y por supuesto, no pudo disimular su rabia contenida momentos antes, y descargar su enfado contra su equipo por el tremendo error, a la voz de “C’mon, c’mon! Put my posters! Y los pobres voluntarios intentando colar los posters de Weiner en los establecimientos donde relucían los posters de Addabbo, mientras éste a terreno ganado iba saludando a aquellas personas a las que nosotros íbamos repartiendo “literatura” de él y les decíamos que le votaran. Mientras Weiner escuchaba “Vote democrat, vote Joe Addabbo” que nuestras cuerdas vocales emitían, tuvo que renunciar a ser el actor principal de esta obra y se conformó con un papel secundario materializado de manera locuaz al apostillar nuestras frases con lo siguiente “For me too, Anthony Weiner, democrat!”.

En la estrategia militar antigua, no en la moderna, cuando había una escaramuza donde apenas se dejaba ver quien era de tu bando y cual no, y las líneas del frente se confundían, había una máxima que “Si tienes munición, muere matando y no mires a quien”. Esto como digo, se hacía cuando la vida del soldado no costaba más que el soldado de recambio que le supliría tras su muerte. Esta orden era dada por oficiales que metían en estos líos a sus compañías y que escondían un error de cálculo, pero que necesitaban darse esos golpes de autoridad por marcar quien era el jefe. Weiner hizo lo mismo.

Los voluntarios españoles estábamos dando “literatura” y Weiner se fijó en Manolo mientras repartía a una persona mayor que no le miraba, que miraba al suelo y que no quería coger el folleto, y se acercó a él y tras soltar una parrafada en la lengua de Shakespeare que no entendió Manolo por su rapidez y enfado, gesticuló haciendo ademanes con los dedos corazón e índice desde sus ojos proyectando la mirada (en los Serrano,” la mirada del tigre” del Fiti) intentando decir que los ojos del voluntario y los ojos del ciudadano deben conectar a la hora de repartir los folletos.

Ahora, Weiner se lleva la frustración de que un voluntario se ría por dentro de esta situación y Manolo, se lleva la anécdota divertida de que un “candidatable” para la Casa Blanca le ha regañado.

En fin, un gran día. Weiner ganará su asiento en la Cámara de Representantes. Es un político joven, trabajador y exigente consigo mismo. Quizá algún día sea Alcalde de Nueva York o quien sabe que más. Pero ayer domingo, supo que el trabajo de las bases debe cultivarse todos los días y que unos voluntarios extranjeros, con trabajo, pueden elevar a cualquier candidato por encima de cualquier político con un escaño superior. Esto puede pasar un domingo, en un domingo cualquiera.

Fotos blog NY:
http://lostintheozone.shutterfly.com/3086?eid=115

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Añadir un Comentario:



Inserta aquí el código de verificación que ves en la imagen.

Albergado en:blogspot.es

Noticias: Noticias

Contador gratis contadorplus.com